Amarraron a un adolescente a una silla y lo electrocutaron por casi un minuto “por su seguridad”

“Voy a hacer esto hasta que se me acaben las baterías”.

No vamos a tratar de pretender que Jordan Norris es un santo. El joven de 18 años fue sorprendido con suficiente droga para acusarlo de tráfico y un arma que no estaba debidamente registrada. Su condena tuvo un aire de “por fin” hasta para su familia, al punto de que cuando le dijo a sus padres que le habían torturado en prisión, no le creyeron.

“Estaba dándole a la policía el beneficio de la duda, creyéndoles más que a mi propio hijo, porque pensaba que debía haber estado peleando con ellos, debe haberse estado resistiendo”.

William Chapman

Eso fue, por supuesto, hasta ver la filmación de lo que realmente ocurrió entre Jordan Norris y varios oficiales de la correccional de Nashville, Estados Unidos.

En el perturbador video, Norris está atado a una silla, con la boca cubierta y movimientos controlados por tres oficiales diferentes. Uno de ellos sostiene una pistola eléctrica sobre su pecho mientras le pregunta si está listo para obedecer.

“¡Oh, pero eso significa que estaba poniéndose rebelde! ¡Es una reacción justificada!”, dirán algunos.

Y primero que nada: ¿en qué mundo la reacción justificada a un chico de 18 años poniéndose insolente es amarrarlo a una silla, cubrirle la boca, sostenerle entre tres oficiales y darle choques eléctricos en el pecho? No. Un mundo de no.

Segundo, como la mayoría de las personas que sufren de una adicción y una cantidad considerable de personas que acaban en la cárcel, Jordan Norris vive con una enfermedad psiquiátrica que jamás le han diagnosticado correctamente. Y esa enfermedad decidió hacerse notar en su segunda noche en prisión.

El joven comenzó a gritar y a golpearse la cabeza contra la puerta hasta que oficiales tuvieron que reducirlo. Parecía confundido y desconectado con su entorno.

Hasta ahí bien, ¿no? Incluso llamaron a una enfermera para atenderlo.

Luego, claro, decidieron asegurarse de que se “comportaría” con un método que, mínimo, es abominable.

Se los advierto, el video es del terror.

Las enfermedades mentales no son controlables. Pedirle a alguien que “deje” de estar enfermo es como pedirle a alguien con una pierna rota que corra. ¿Qué sentirías si te pasara algo así?

La policía trató de defenderse diciendo que Norris estaba teniendo ideas “suicidas”, pero realmente me cuesta ver cómo puede ser eso una excusa.

El oficial a cargo de Facebook documentó el arresto de Norris con un post de Facebook que eventualmente borraron:

“Que se sepa que él iba a matar a cualquier oficial que tratara de arrestarlo. Estaba armado con pistolas robadas. Era un traficando de drogas e iba en la vía rápida para transformarse en un criminal.

El equipo, armado con una orden de cateo, se invitaron solos a la ‘Casa de Norris’ con tanta rapidez que el chico se sorprendió hasta mearse. ¡Buen trabajo, Cheatham SWAT!”

Oficial Breedlove

Sin embargo, al ser enfrentado por CBS acerca de esta publicación, Breedlove dijo que había tenido un fin humorístico y no era necesariamente fiel a la realidad.

Jordan Norris debe cumplir una condena por sus crímenes, pero según lo que dicta la ley. ¿Quién es tan inocente que puede avalar la tortura, particularmente en un caso tan complejo?

El Bureu de Investigaciones de Tennessee se encuentra actualmente evaluando la situación.

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